viernes, 12 de marzo de 2010

Pizzas hawaianas

¿Por qué? ¿Quién fue el de la idea de poner piña a una pizza que ya estaba bien hecha? Un plato salado perfecto tenía que ser vuelto dulce, combinando queso con piña, mediterráneo con tropical, dulce con salado... combinaciones que si bien a algunos gusta, otros detestamos.

Lo que tengo en contra de la pizza hawaiana no es el hecho de que exista, sino la desgraciada coincidencia de que, en cada grupo (por pequeño que sea) de personas que deciden comprar una pizza hay al menos una que de alguna manera se las ingenia para obligar a los demás a que al menos una pizza sea hawaiana, en detrimento de los paladares y los bolsillos de sus comensales acompañantes. Y eso no es lo peor, si no que esta persona normalmente solo come un (1) pedazo de pizza, dejando al resto con 11 pedazos de pizza hawaiana familiar que se pelean por no comer.

Y yo pienso... ¿tanto le gusta la pizza hawaiana a esta persona como para perjudicar así a sus amigos? ¿No sería más fácil resignarse al voto de la mayoría y no comer ese sabor de pizza, y mas bien el decidido por consenso? ¿No se ahorrarían así largas discusiones? ¿O le divierte ver pelear a las personas para que otro se quede con el pedazo lleno de piña?

Y claro... la excusa barata: "Pero si simplemente le quitas la piña". Más falso que cachetada de payaso, pues al igual que la aceituna (aunque acepto que en menor magnitud, y no me hagan comenzar con las aceitunas...) la piña tiende a contaminar los alrededores de la pizza volviendo la la parte sin piña totalmente incomestible a pesar de todo.

La única solución a esto la ha inplementado el restaurant Mavery en Miraflores que te permite escoger los sabores de los pedazos individualmente (a propósito, recomiendo altamente este restaurante, tiene un ambiente agradable y la comida es bastante buena). Pero, ¿es tan difícil que el resto de las pizzerías haga esto? Solo pido que podamos pedir: "Una pizza Americana por favor, pero un pedazo con piña para Daniela, para que la niña no se queje."

jueves, 4 de marzo de 2010

Acertijo I

Es un problema de probabilidades más que un acertijo, y me lo puso un amigo la otra vez. No hay que saber nada de probabilidades, solo tener un poco de sentido común y un poco de intuición para estas cosas. Lo escribo para recordar este acertijo (que sí logré resolver) ya que de un tiempo a esta parte me voy a olvidar la respuesta. Va como sigue:

"Un hombre sale de su trabajo a cualquier hora entre las 3 y las 5 con igual probabiidad para todas las horas (distribución uniforme si a alguien le es familiar el término) y llega a la estación de metro (siempre se demora el mismo tiempo en llegar a la estación). Ahí, decide si va a la casa de su novia o a la casa de su mamá, pero lo hace tomando una elección al azar: toma el primer tren que llegue a la estación. Esto es, si pasa primero el tren que va a la casa de su madre, visita a su madre, y si pasa primero el que va a la casa de su novia, la visita a ella. Después de 100 días, su madre se queja de que solo ha ido a visitarla 10 veces. ¿Tiene la madre muy mala suerte o hay una explicación más razonable?"

domingo, 28 de febrero de 2010

Ley de contrataciones y adquisiciones del estado

Uno de los problemas que más me carcome la mente es por qué el Perú parece avanzar tan lento, e incluso a veces retroceder. Una de las causas principales que he notado (y de hecho, todos hemos notado) es que las obras avanzan lento, y cuando (muy eventualmente) se terminan, no obtenemos algo de calidad. Para muestra basta un botón: la carretera interocéanica se encuentra en un estado cada vez más deplorable. Por no mencionar que cada vez que se parcha una pista se vuelve a deteriorar rápidamente, que los edificios del estado están cada vez más descuidados, o que en las noticias tantas veces la gente se queja que los servicios que da el estado. Creo que una causa de esto está en la ley de contrataciones y adquisiciones del estado, uno de cuyos artículos contiene:

"En toda adquisición o contratación se aplicarán los criterios de simplicidad, austeridad, concentración y ahorro en el uso de recursos, en las etapas del proceso de selección y en los acuerdos y resoluciones recaídos sobre ellos, debiéndose evitar en las Bases y en los contratos exigencias y formalidades costosas e innecesarias"

El principio es aceptable, no hay que despilfarrar. El problema es dónde trazar la línea: ¿Quién dice cuándo un gasto es innecesario? ¿Dónde se traza la línea entre austeridad y tacañería? Y al parecer, eso de austeridad en el uso de recursos se interpreta como usar la menor cantidad posible de material de forma que la obra no se desarme en el acto, aunque tal vez sí un mes después.

E incluso, parece que en las contrataciones del estado contrataran al más barato sin otro criterio, y esto está en la ley:

"Para la contratación de obras que correspondan a adjudicación directa y a menor cuantía no se establecerá factores técnicos de evaluación, solo se evaluará la propuesta económica de aquellos postores cuya propuesta cumpla con lo señalado en el expediente técnico."

Es decir, contratan al que cumpla con lo mínimo necesario, y no más. No importa si alguien usa mejores materiales, o usa tecnología más avanzada. Parece una ley de "démosle lo peor al pueblo, siempre que cumpla con ciertos requisitos".

No es así como uno decide qué comprar. Si yo compro una laptop no digo qué es lo mínimo que debe tener y compro la que cumpla eso pero de la marca más barata, compro una que venga con más cosas, de una buena marca, y que a la vez economice lo máximo posible. Hay un balance entre calidad y precio. No parece haber, pues, inversión a largo plazo. Y bueno, que alguien me corrija si estoy mal, pues no soy estudiante de derecho, pero voy a seguir intentando saber por qué el Perú no avanza.

sábado, 27 de febrero de 2010

Jabberwocky

Como el poema que encuentra Alicia al atravesar el espejo, este blog, a primera impresión, no tiene sentido alguno. Le pongo el nombre a este blog en honor al único poema en inglés que sé de memoria, a una de las mejores historias inventadas por el hombre, y a siete estrofas que cuentan una historia con palabras que no conocemos:

It was brillig and the slithy toves
did gyre and gimble in the wabe.
All mimsy were the borogoves
and the mome raths outgrabe

Beware the Jabberwock my son
the jaws that bite, the claws that catch
Beware the Jubjub bird and shun
the frumious Bandersnatch

He took his vorpal sword in hand
long time the manxome foe he sought
so rested he by the tumtum three
and stood awhile in thought

And as in uffish thought he stood
the Jabberwock with eyes of flame
came whiffling through the tulgey woods
and burbled as it came

One-two, one-two and through and through
the vorpal balde went snicker-snack
he left it dead and with its head
he went galumphing back

And hast thou slain the Jabberwock?
Come to my arms my beamish son
O frabjous day calloh, callay!
he chortled in his joy

It was brillig and the slithy toves
did gyre and gimble in the wabe.
All mimsy were the borogoves
and the mome raths outgrabe

Lo interesante del poema es que algunas palabras que Lewis Carroll inventó aquí fueron incorporadas al idioma inglés más tarde (al igual que el Doh! de Homero Simpson). Y me disculparán que ponga el poema solo en inglés, pero todas las traducciones que he visto son malas.

Ahora, el blog se llama Jabberwocky porque no tiene sentido, y el nombre Perú se lo agregué por tres razones:
1. Soy peruano, y de vez en cuando puede haber temas de actualidad del Perú en este blog.
2. El blog está en español, y Jabberwocky es un nombre inglés.
3. El blog Jabberwocky a secas ya existe

En fin, veo este blog como un lugar donde puedo poner lo que haya pensado durante la semana, donde pueda recopilar curiosidades, y sobre todo, un lugar donde pueda escribir solo porque me da la gana y porque no tengo nada que hacer.

(Nota para esta entrada y entradas futuras: las faltas ortográficas fueron cometidas porque estoy fuera de práctica, habiendo estudiado ciencias durante 4 años)